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¿Por qué este puede ser el mejor momento para renovar la infraestructura tecnológica de su empresa?

hace 3 días
6 min de lectura

Durante los últimos años, muchas empresas han aplazado proyectos donde renovar la infraestructura tecnológica es una necesidad. La prioridad ha sido mantener la operación, controlar el CAPEX y extender la vida útil de equipos que todavía funcionan.


El agua en los data centers


Que un equipo siga encendido no significa que siga siendo la alternativa más conveniente para el negocio.


En septiembre de 2026 coinciden varios factores que justifican volver a evaluar estas decisiones: una TRM más favorable frente a periodos recientes, tecnologías con mayores niveles de eficiencia, una demanda creciente de capacidad digital y la necesidad de garantizar continuidad operativa en procesos cada vez más dependientes de la tecnología.



Una TRM más favorable puede cambiar el escenario de inversión


Para las empresas colombianas, la tasa de cambio tiene especial relevancia cuando se analizan inversiones en tecnología importada o cuyos componentes tienen exposición al dólar.


El 7 de septiembre de 2026, la TRM certificada para Colombia fue de $3.126,08 por dólar, de acuerdo con el Banco de la República.


Frente al valor de $3.588,47 registrado el 7 de septiembre de 2025, esto representa una disminución aproximada del 12,9 % interanual. También supone una reducción cercana al 12,9 % frente al 7 de junio de 2026, cuando la TRM era de aproximadamente $3.588,47.


Esto no significa que todos los equipos tecnológicos hayan reducido su precio en la misma proporción. El precio final depende de factores como fabricante, inventario disponible, costos logísticos, materias primas, componentes importados, configuración, fecha de cotización y condiciones comerciales.


Sin embargo, para una empresa que tiene una cotización de hace varios meses, actualizarla puede ser una decisión financieramente razonable.


En determinados proyectos, la diferencia entre una cotización anterior y una nueva puede ser considerable. Incluso podrían encontrarse escenarios de reducción cercanos al 40 %, pero este porcentaje no debe interpretarse como un ahorro generalizado ni garantizado: solamente puede determinarse mediante una comparación real de las cotizaciones, configuraciones y condiciones comerciales de cada proyecto.



Renovar infraestructura crítica no significa simplemente cambiar equipos


Una renovación bien planeada debería partir del estado actual de la infraestructura y de las necesidades futuras de la organización, dependiendo de la operación, puede involucrar:


  • Sistemas de respaldo de energía eléctrica como UPS, bancos de baterías, plantas eléctricas y sistemas de transferencia.

  • Redes eléctricas.

  • Climatización de precisión o confort.

  • Redes de datos y cableado estructurado.

  • Sistemas seguridad electrónica como sistemas de detección y extinción de incendios, CCTV y control de acceso.

  • Plataformas de monitoreo y gestión.

  • Infraestructura de data center.


El objetivo no es necesariamente reemplazar todo al mismo tiempo.


Una estrategia más eficiente puede consistir en identificar qué componentes representan actualmente el mayor riesgo, cuáles están próximos al fin de su ciclo de vida y cuáles limitan el crecimiento de la operación.


Por eso, renovar una infraestructura tecnológica debe entenderse como un proyecto de ingeniería y negocio, no únicamente como una compra de equipos.



El ahorro real casi nunca está en el precio de lista


Un equipo más económico en la compra no necesariamente representa la mejor decisión financiera.


En infraestructura crítica es importante analizar el costo total de propiedad (TCO —Total Cost of Ownership), considerando variables como consumo energético, mantenimiento, repuestos, disponibilidad, capacidad de expansión, vida útil y riesgos asociados a fallas.


Las tecnologías actuales pueden incorporar mayores niveles de eficiencia, modularidad, automatización y monitoreo.


Dependiendo de la solución y de las condiciones de operación, esto puede contribuir a optimizar el consumo energético, reducir pérdidas y costos operativos, mejorar la capacidad de monitoreo.


Incluso anticipar determinadas condiciones de falla, facilitando el mantenimiento preventivo y el acceso a repuestos y soporte.


Esto facilita el análisis de la inversión desde dos perspectivas:

CAPEX, es decir, cuánto cuesta implementar la solución, y OPEX, cuánto cuesta operarla durante los años siguientes.


De igual manera, una infraestructura renovada seguirá requiriendo inspecciones, mantenimiento preventivo y correctivo y gestión especializada.


La diferencia está en contar con una plataforma tecnológica que permita hacer ese mantenimiento de manera más predecible y eficiente.



Lo viejo no siempre es barato, y lo digital necesita algo físico debajo


Un equipo depreciado contablemente no es lo mismo que un equipo barato.


Un UPS con baterías gastadas, una planta con repuestos que ya no se consiguen o una plataforma sin soporte no ahorran nada, solo acumulan un riesgo porque fallan más y rinden menos


Cuando esto pasa, el costo real no se le atribuye al equipo obsoleto, sino a la pérdida que se evidencia cuando la operación queda en pausa, el cliente está afectado e insatisfecho y el acuerdo de servicio se incumple, y todo esto no se refleja en el presupuesto de infraestructura, pero sí en el estado de resultados.


Colombia tiene hoy 42 centros de datos operando y se proyectan más de USD 1.160 millones en inversión hacia 2030. No todas las empresas necesitan su propio data center, pero sí necesitan que su energía, su UPS, su climatización de precisión y su red aguanten lo que la operación digital está exigiendo.


Un servidor de última generación sin energía confiable ni sistema de climatización adecuado no tiene impacto en la productividad, entonces vale la pena cuestionar: ¿cuánto cuesta renovar hoy, frente a lo que puede costar seguir así los próximos tres, cinco o diez años?



¿Y la Ley 1715 qué tiene que ver?


Vale la pena tenerla en cuenta cuando el proyecto incorpora medidas de Gestión Eficiente de la Energía (GEE).


La Ley 1715 de 2014 y su marco reglamentario contemplan mecanismos de incentivo relacionados con fuentes no convencionales de energía y gestión eficiente de la energía.


La UPME mantiene actualmente procedimientos específicos para la evaluación y certificación de proyectos que pueden acceder a estos incentivos. Además, en 2026 la UPME actualizó el procedimiento mediante la Resolución 563 de 2026, incluyendo cambios en el proceso de solicitud y una ventana continua de recepción entre el 1 de febrero y el 15 de diciembre de cada año.


Esto abre una posibilidad interesante para determinados proyectos de eficiencia energética.


Su aplicación depende de la naturaleza del proyecto, los bienes y servicios involucrados, el cumplimiento de requisitos técnicos y legales, la certificación correspondiente y la interpretación tributaria aplicable.


Por ello, cualquier proyecto que contemple estos incentivos debería ser revisado desde el inicio por las áreas técnica, financiera, contable y tributaria. La propia UPME señala que las consultas sobre la aplicación tributaria de los incentivos corresponden a la DIAN.


Desde nuestra experiencia, no existe una única solución, pero sí una ruta clara: combinar ingeniería, tecnología y gestión inteligente.


Hemos visto resultados concretos cuando implementamos:


  • Sistemas híbridos que combinan enfriamiento mecánico con uso controlado de agua

  • Optimización de torres de enfriamiento con automatización y tratamiento adecuado

  • Estrategias de free cooling que aprovechan las condiciones ambientales

  • Diseños de contención térmica que reducen la carga de climatización




El mejor momento es antes de que sea urgente.


La infraestructura crítica no debería renovarse solo cuando ya falló. Si su empresa lleva tiempo posponiendo esto, este es un buen momento para hacerse las siguientes preguntas y tomar decisiones inteligentes.


¿Cómo está realmente la infraestructura hoy? ¿Qué le cuesta a la empresa dejarla así? ¿Cuánto cuesta una solución nueva? ¿Cuánto cuesta operarla? ¿En cuánto tiempo se recupera esa inversión?

Esta información es más reveladora que el precio de una cotización.



En SiselCom ayudamos justo con eso: diagnóstico, diseño e implementación de sistemas de respaldo de energía, redes eléctricas, climatización de precisión, redes de datos, sistemas de seguridad electrónica y data centers.


Si tiene un proyecto de renovación pendiente, hablemos.


Podemos hacer un diagnóstico de su infraestructura actual y construir una ruta que tenga sentido en CAPEX, OPEX y continuidad operativa.




Fuentes y bibliografía

  • Banco de la República de Colombia — TRM: valor oficial de la TRM del 7 de septiembre de 2026: $3.126,08 por dólar.

  • UPME — Incentivos tributarios: información oficial sobre proyectos FNCE, Gestión Eficiente de la Energía e incentivos aplicables.

  • UPME — Resolución 563 de 2026: actualización del procedimiento para acceder a incentivos tributarios relacionados con la Ley 1715 de 2014.

  • UPME — Preguntas frecuentes sobre incentivos tributarios: precisiones sobre certificación UPME y competencia de la DIAN en materia tributaria.

  • Data Center Dynamics / sector de centros de datos: información sobre los 42 centros de datos en operación y proyecciones de inversión hacia 2030.

  • Banco Interamericano de Desarrollo / información sectorial: proyecciones sobre el impacto económico de la infraestructura de datos en Colombia.


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